Veneno. Veneno.




1. Los animales.

Me devora mi miedo devorador a ser devorado por tu miedo devorador a que te devore, me sigue devorando. Mi miedo devorador a ser devorado por tu miedo devorador a que te devore, me devora el resplandor de lirios de la noche.

Música, los animales.


2. La muchachita (canción antinacionalista zamorana).

Esta es la historia de una muchachita de mejillas tiernas como galletitas, bajo el pantalón se le notan las braguitas, siempre va descalza por la arenita aunque se le quemen las yemas de los pies, y que cuando pasa ante un escaparate mira de reojo su silueta de perfil.

Cuenta sus historias con la vocecita, tiene mucho miedo de las lombricitas, todavía cree que lo que se da no se quita, cuando hace mucho sol empieza a dudar. Nota que la miran unos muchachitos, no sabe si a ella o a su culito, le dan muchos calores cuando vienen los olores, pero nunca vuelve su cabeza para mirar.

El calor me mata, la lluvia me pervierte, cuando nieva en Sevilla me gusta verte, el calor me mata, la lluvia me pervierte, cuando nieva en Sevilla me gusta verte. El humo me ciega, las nubes me levantan y sólo me consuela la virgen de la estampa, el humo me ciega, las nubes me levantan y sólo me consuela la virgen de la estampa.

Los dulces me atan, el ruido me alimenta, no me sirve el paraguas cuando viene la tormenta, los dulces me atan, el ruido me alimenta, no me sirve el paraguas cuando viene la tormenta. Las moscas me pueden, los gatos me hieren, los niños me pintan en las paredes, las moscas me pueden, los gatos me hieren, los niños me pintan en las paredes.

Los guardias me advierten, las monjas me arrugan, me entran las ganas de mear cuando sale la luna, los guardias me advierten, las monjas me arrugan, me entran las ganas de mear cuando sale la luna.


3. Indiopole.

(Instrumental).


4. Los delincuentes.


Me junto con toda clase de delincuentes, a veces comen en frío y otras en caliente, roban todos los días dos coches, uno por la mañana y otro por la noche. Me es muy familiar su ternura y la facilidad con que divisan la basura, al final me buscan una ruina y me venden como una lata de sardinas. Me quiero asegurar, que mi sombrero está bien roto y así los rayos pueden entrar en mi cabeza, te quiero conquistar con el suave viento gratis y fresco de mi abanico de cristal, de mi abanico de cristal, de mi abanico de cristal.

Me son también conocidos los traficantes, los que llevan camino de doctores y los almirantes, llaman a las puertas de mi casa vendedores de cadenas y también de alhajas. Yo por mi parte miro por el agujero pero alguien tapa el cristalito con el dedo, he reconocido sus huellas, esta noche dormiré con Estrella. Me quiero asegurar, que mi sombrero está bien roto y así los rayos pueden entrar en mi cabeza, te quiero conquistar con el suave viento gratis y fresco de mi abanico de cristal, de mi abanico de cristal, de mi abanico de cristal.

Se me han olvidado todas las oraciones, los lamentos de los curas y predicadores, me miro en el espejo por las mañanas y me asombro de tener aún la misma cara. Pregunto quién es aquí el más fuerte, me estiro las orejas y me cuento los dientes, en los carteles van los importantes, este carro sólo lleva comediantes. Me quiero asegurar, que mi sombrero está bien roto y así los rayos pueden entrar en mi cabeza, te quiero conquistar con el suave viento gratis y fresco de mi abanico de cristal, de mi abanico de cristal, de mi abanico de cristal.


5. Aparta el corazón de las mangueras.

Despoja tu mano de cenizas, manifiesta tu humildad originaria, límpiate el culo con papel de celofán, y danos a beber tu caldo, a beber tu caldo. Hazte bien la cama, reposa y suénate los mocos, deléitanos con tu nariz, de par en par. No pises huevos, ¿no ves que nos vienen siguiendo? Olvidamos a menudo a los que están en otra cosa, en otra cosa.

Quisiéramos caminar por el puente y regar las palmeras del lado de allá, métete el dedo en el ombligo y asómbranos con tus legañas saludables, aparta el corazón de las mangueras, límpiate las gafas para conducir, nosotros no queremos absorberte, más bien acorralarte y aliviarnos, y aliviarnos.

Contabilizamos las corrientes de aire, nos oímos los unos a los otros, nos ocultamos de las aves rapaces que nos buscan derecho a los ojos, a los ojos. Agárrame por el hombro, ¿por qué no me acaricias? Pinta garabatos en mi frente y veme haciendo un hombre, cultiva todas tus artes, mientras esto siga rodando, extranjeros se fijarán en ti, dirán que el pañuelo es un mundo, es un mundo.

Incluso antes de hablarte ya nos habíamos abrazado pero no supe si tus brazos eran de yeso o de barro, difunde tu aroma único y déjanos oler tu boca, yo me chupo con placer el dedo, protegiendo mis partes débiles, mis partes las débiles, mis partes más débiles.

Anotamos todas las fechas, adulamos a nuestros criados, las cucarachas corren el riesgo de ser sorprendidas por la noche, por la noche. Me acuerdo de los demás que están pensando en mí, si no quiero hacer una canción, me digo que no me escucharían, que no me escucharían. A veces pierdo mi energía, y es tuya también la culpa por usar gafas oscuras y malgastar bastantes palabras, bastantes palabras.

Siéntate en los bordillos y mira pasar las ruedas, notarás tu espalda encorvada y la cabeza colgándote del cuello, colgándote del cuello. Vente un día conmigo, respetaremos todos los silencios, cuida un poco de mí si sabes cuidar de ti mismo, de ti mismo. Paseando por la misma calle te he visto volver la cabeza, buscabas algún fósforo para limpiarte las uñas. Cuando en la madrugada noto que mi cuerpo se mueve, me encuentro triste y cansado de repetir mi canción, mi canción.


6. San José de Arimatea.

A la caída de la tarde San José de Arimatea dejó la radio en el suelo y se puso a bailar, no pensaba en el trabajo que había puesto en su hacienda y siempre había sospechado quién le robaba las almendras pero esta vez lo vio y lo invitó a fumar.

No tenía ningún callo que lo avisara de tormenta, nunca supo distinguir la estrella polar, sentado bajo la higuera recogía con cuidado el fruto que los pájaros habían ya picoteado y guardaban para él su mayor dulzor. Y si a veces ayunaba no era que nadie lo tentaba, era sólo por ver, sólo por ver nuevos colores en el sol.

Bajaban por el monte turbas evangelizantes que habían hallado el camino de la salvación, San José que era muy viejo y se lo hacía de incógnito, levantó su cara al cielo y lo abrazó con los ojos, guardó la piedra en la bolsa y se fue a descansar.


7. No pido mucho.

No pido mucho, poder hablar sin cambiar la voz, caminar sin muletas, hacer el amor sin que haya que pedir permiso, escribir en un papel sin rayas.

O bien si parece demasiado, escribir sin tener que cambiar la voz, caminar sin rayas, hablar sin que haya que pedir permiso, hacer el amor sin muletas.

O bien si parece demasiado, hacer el amor sin que haya que cambiar la voz, escribir sin muletas, caminar sin que haya que pedir permiso, hablar sin rayas, o bien si parece demasiado.


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Año: 1977.
Procedencia de la banda: Sevilla, España.
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El blues de la frontera. Pata Negra.





1. Bodas de sangre.

Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas. Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas. Ay, que sin razón no quiero, contigo cama ni cena, y no hay minuto del día, que estar contigo no quiera. Porque me arrastras y voy, y me dices que me vuelva, y te sigo por el aire, como una brizna de hierba.

Pájaros de la mañana, por los árboles se quiebran, la noche se esta muriendo en el filo de una piedra. Vamos al rincón oscuro, donde yo siempre te quiera, que no me importa la gente, ni el veneno que nos echa. Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas. Que yo no tengo la culpa, que la culpa es de la tierra y de ese olor que te sale de los pechos y las trenzas.


2. Blues de la frontera.


(Instrumental)


3. Pasa la vida.


Y pasa la vida, pasa la vida. Pasa la vida y no has notado que has vivido cuando, y pasa la vida y no has notado que has vivido cuando, y pasa la vida, pasa la vida. Tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida, tus ilusiones y tus bellos sueños, todo se olvida. Y pasa la vida, igual que pasa la corriente cuando el río busca el mar y yo camino indiferente donde me quieran llevar.

Y pasa la gloria, pasa la gloria. Pasa la gloria, nos ciega la soberbia pero un día pasa la gloria, nos ciega la soberbia pero un día pasa la gloria. Y pasa la gloria y ves que de tu obra ya no queda ni la memoria y ves que de tu obra ya no queda ni la memoria. Y pasa la vida igual que pasa la corriente cuando el río busca el mar y yo camino indiferente, donde me quieran llevar.


4. Yo me quedo en Sevilla.

Dicen que vengo de lejos, cantando pasé la vida desde la India a Triana, desde Triana a Sevilla. Con Kelitos de Chapinas, callejones de Triana, Plaza de Doña Elvira, plazuela, de la Santana. Si tú te vas, si tú te vas, yo me quedo en Sevilla hasta el final, si tú te vas, si tú te vas, yo me quedo en Sevilla hasta el final.

Acuesta con Sevilla por el mundo, no me mudo de barrio por un beso. Yo canto pa saber que estoy cantando y vivo pa saber que estoy viviendo. Si tú te vas, si tú te vas, yo me quedo en Sevilla hasta el final, si tú te vas, si tú te vas, yo me quedo en Sevilla hasta el final.

Vente pa cá y déjate de frío, vente pa cá y déjate de frío. Hay una rama en todos los rincones, me paso a ver, te casarás con migo, ay Sevilla, seguirá de vacaciones. Si tú te vas, si tú te vas, yo me quedo en Sevilla hasta el final, si tú te vas, si tú te vas, yo me quedo en Sevilla hasta el final.


5. How high the moon.


(Instrumental)


6. Camarón.


Era una noche de invierno que llovía a chaparrones, tu niña mujer decía: ay Joselito dame friones. La fragua estaba encendida y tu madre Juana cantaba y tu padre Luis hacía arcayatitas gitanas. Ay José, yo te canto Camarón, te canto pa que me cantes y me alegres el corazón. Ay José, yo te canto Camarón, te canto pa que me cantes y me alegres el corazón.

Y ara va cantar José, y ara va cantar José, plata de luna en los puertos y oro de Vigo, ay Jerez. Temblando entre las estrellas la voz de Camarón viene, y el corazón de la tierra la sostiene, la sostiene.


7. Calle Betis.


Y el río le dice a Sevilla y el río le dice a sevilla: Y ay, si te cojo en Sanlúcar, borracha de manzanilla, borracha de manzanilla, borracha de manzanilla. Y en Sanlúcar no puedo, pero en Triana me emborracho contigo toa la mañana, toa la mañana, toa la mañana. Adiós mi río, adiós mi río, vete a sanlúcar y vuelve, cariño mío. Adiós mi río, adiós mi río, vete a sanlúcar y vuelve, cariño mío.

Sevilla le dice al río, Sevilla le dice al río: Tráeme del mar una ola, pa volantes del vestío, pa volantes del vestío, pa volantes del vestío. Si tú quieres una ola yo te la traigo, pero si tú me prometes estarme esperando, estarme esperando, estarme esperando. Adiós mi río, adiós mi río, vete a Sanlúcar y vuelve, cariño mío…


8. Lindo gatito.


(Instrumental)


9. Lunático.


Y en mis sueños tengo yo, una mujer y la luna. La mujer siempre vestía yeh yeh, la luna siempre desnuda. Cuando yo me desperté, junto a la mujer desnúa, cuando va con el ensueño, se iba a cantar bajo la luna.

Que tú no te vistas más, que tú no te vistas más, que er vestío más bonito, y el que no te tapa na. Y en mis sueños tengo yo, y una mujer y la luna. La mujer siempre vestía yeh yeh, la luna siempre desnuda. Cuando yo me desperté, junto a la mujer desnúa, por los balcones del sueño, ay se va cerca de la luna.

Que tú no te vistas más, que tú no te vistas más, que er vestío más bonito, y el que no te tapa na. Que tú no te vistas más, que tú no te vistas más, que er vestío más bonito, y el que no te tapa na. Que tú no te vistas más, que tú no te vistas más, que er vestío más bonito, y el que no te tapa na.


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Año: 1987.
Procedencia de la banda: Sevilla, España.
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